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El día más largo de la temporada -145,88 km cronometrados en nueve especiales- arrancó con Sébastien Ogier defendiendo apenas 3,7 segundos sobre Thierry Neuville, pero lo que vino después superó cualquier guion previsto. Lluvia, barro, neumáticos arrancados de la llanta y un sueco que por momentos pareció intocable. El Toyota Gazoo Racing pilotado por Ogier perdió brevemente el liderato a manos de su compañero Oliver Solberg en la primera pasada de Paredes, pero respondió con autoridad a medida que las condiciones se deterioraban a lo largo de un brutal bucle vespertino.
La jornada comenzó con Ogier liderando a Neuville por 3,7 segundos, pero la lucha se invirtió varias veces a medida que la lluvia barrió el norte de Portugal. Sami Pajari golpeó primero en Felgueiras, Neuville redujo el margen de Ogier a 1,7 segundos, y Ogier respondió en Cabeceiras de Basto y Amarante.
El momento más impactante de la mañana llegó en la primera pasada de Paredes. Solberg, que arrastraba una desventaja de 18,6 segundos respecto a Ogier al inicio del tramo, dominó la mezcla de lluvia, barro y agarre cambiante para ganar el especial y saltar del cuarto al primer puesto de la general. Ogier admitió que no tuvo respuesta al ritmo de Solberg en ese momento.
Tras la asistencia del mediodía, Ogier recuperó el liderato de inmediato. Ganó la segunda pasada de Felgueiras por 0,1 segundos sobre Pajari, mientras Solberg perdía 4,5 segundos y pasaba al segundo puesto. Peor le fue en Cabeceiras de Basto 2, donde el neumático delantero derecho se le desprendió de la llanta y lo hundió del segundo al quinto puesto. Neuville ascendió al segundo lugar y Pajari recuperó el tercero.
El tramo decisivo del día fue Amarante 2. En condiciones extremadamente resbaladizas, Ogier fue 11,2 segundos más rápido que cualquier otro piloto y amplió su ventaja sobre Neuville hasta 16,0 segundos, antes de añadir otros 5,9 segundos en los dos últimos tramos. Una demostración de categoría superior en las peores condiciones posibles.
Las palabras del francés al concluir la jornada resumieron la magnitud del desafío. «Esta tarde, con estas condiciones, me alegra haber terminado porque ha sido muy exigente. No había agarre en el barro, solo se trataba de pasar, pero hemos tenido un buen día», declaró Ogier.
Al término de la PE19 -superespecial de Lousada- la clasificación general de la etapa reina quedó encabezada por Sébastien Ogier, con Thierry Neuville a +21,9 segundos, Sami Pajari tercero a +25,8 segundos, Oliver Solberg cuarto a +49,6 segundos y Elfyn Evans quinto a +58,2 segundos.
Adrien Fourmaux fue sexto para Hyundai, Takamoto Katsuta completó el top siete de Rally1 en una jornada más solvente con su Toyota. Dani Sordo fue octavo tras describir el sábado como uno de sus días más duros al volante. Mārtiņš Sesks avanzó hasta el noveno puesto para M-Sport Ford. Teemu Suninen completó el top 10 y lideraba WRC2 por apenas 0,9 segundos sobre Jan Solans.
La tarde fue especialmente difícil para M-Sport Ford: Jon Armstrong volcó en la PE15 Felgueiras 2 y Josh McErlean impactó contra las barreras en la superespecial de Lousada. Ambos pilotos resultaron ilesos. El equipo británico cerró el sábado con los dos coches fuera de la clasificación general activa, un golpe duro para una escudería que ya venía arrastrando una temporada complicada.
El domingo reserva dos pasadas por Vieira do Minho y Fafe, con la segunda pasada por Fafe como Wolf Power Stage. Con 21,9 segundos de ventaja, Ogier llega a la jornada final como gran favorito para sumar su octava victoria en el Rally de Portugal -un récord histórico en la prueba lusa. Neuville necesita un milagro o un error del francés para remontar. Pajari, tercero a 25,8 segundos, defiende el podio ante la amenaza de un Solberg que, pese a la avería en la llanta, terminó el sábado con el mejor tiempo en la superespecial de Lousada bajo la lluvia torrencial. 🚗🔧
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