Deportes motorizados y nuevos modelos
Desde su debut en 2015, el circuito urbano de Montecarlo ha sido la cita más exigente y visualmente impactante del calendario de la Fórmula E. El trazado completo de 3,337 km — adoptado a partir de la Temporada 7 — no admite concesiones: Rascasse, Casino Square y la Grand Hotel Hairpin conforman una secuencia de curvas lentas que castiga cualquier error de gestión energética y premia la precisión en el ingreso. A diferencia de los circuitos temporales construidos en explanadas o parques industriales, las calles de Monte Carlo ofrecen un margen lateral que se mide en centímetros, lo que convierte cada maniobra de adelantamiento en una operación de riesgo calculado.
El historial del Principado con la Fórmula E justifica la expectativa: en las ocho carreras disputadas hasta ahora, al menos un piloto ha recuperado nueve o más posiciones respecto a su punto de salida en cada edición. La Temporada 9 acumuló 116 maniobras de sobrepaso, y tres de esas ocho carreras se definieron por menos de medio segundo. El formato doble, instaurado en la Temporada 11 y que se repite en 2026, duplica la densidad competitiva y otorga a Mónaco un peso determinante en la resolución del campeonato.
Las primeras ocho rondas de la Temporada 12 han producido siete ganadores distintos, señal inequívoca de la paridad entre fabricantes y del nivel técnico que el Gen3 Evo ha alcanzado en su segundo año de competición.
Jake Dennis abrió el campeonato en São Paulo con su primera victoria en casi dos años, convirtiendo su pole en Andretti en un triunfo de gestión. Ciudad de México entregó una de las remontadas del año: Nick Cassidy arrancó decimotercero y cruzó la meta primero, dándole a Citroën Racing su primera victoria en monoplazas de ruedas descubiertas en apenas su segunda carrera desde el regreso de la marca francesa al automovilismo.
En el Hard Rock Stadium de Miami, con pista mojada, Mitch Evans sumó su decimoquinta victoria en Fórmula E — un récord histórico de la serie — y afirmó la solidez técnica del I-Type 7 de Jaguar TCS Racing. Yeda aportó dos ganadores: Pascal Wehrlein en la primera jornada, un triunfo que lo aupó al liderato del campeonato de pilotos con Porsche, y António Félix da Costa al día siguiente, su quinta victoria con cinco fabricantes diferentes, esta vez estrenando la librea de Jaguar. Da Costa repitió en Jarama — el debut de Madrid en el calendario eléctrico —, firmando victorias consecutivas que reforzaron la candidatura de Jaguar en el campeonato de equipos. Berlín añadió a Nico Müller como ganador de la primera carrera en Tempelhof, y Evans cerró el bloque europeo con otra victoria desde el decimoséptimo puesto gracias a una gestión de ataque mode y energía que ningún rival pudo igualar.
Pascal Wehrlein (Porsche) llega a Monte Carlo como líder del campeonato con 101 puntos, pero la ventaja es frágil: Mitch Evans (Jaguar) le sigue con 98, y Edoardo Mortara (Mahindra Racing) se mantiene en tercera posición con 93. Tres puntos separan al primero del segundo en un campeonato donde un doble ePrix puede redistribuir hasta 60 unidades en un solo fin de semana si se suman los puntos de clasificación, carrera y vuelta rápida.
En el campeonato de equipos, Porsche encabeza con 176 puntos frente a los 163 de Jaguar. La diferencia real entre el primer y segundo clasificado es menor aún cuando se consideran los resultados recientes: Jaguar ha ganado cuatro de las últimas ocho carreras y llega a Mónaco con la inercia de un equipo que ha encontrado su mejor nivel de la temporada. El circuito urbano, con su exigencia de gestión de carga y frenada, ha favorecido históricamente a pilotos técnicamente prolijos, un perfil que encaja bien tanto con Evans como con Wehrlein.
El formato del sábado incorpora el Pit Boost, la parada obligatoria a mitad de carrera en la que los monoplazas reciben una carga ultrarrápida de 600 kW durante 30 segundos, equivalente a 3,85 kWh adicionales — un incremento del 10 % sobre la energía disponible en carrera convencional. Este procedimiento transforma por completo la ventana estratégica: los equipos deben decidir en qué vuelta realizar la parada en función de la carga acumulada, la posición en pista y el estado de los neumáticos Hankook.
A diferencia de las carreras estándar — que contemplan dos activaciones del Attack Mode por un total de ocho minutos —, el formato del sábado en Mónaco opera con una sola activación de seis minutos. Esto reduce el margen de error: quien gestione mal el timing de su Attack Mode habrá agotado su única herramienta de diferenciación táctica. En el trazado de Monte Carlo, donde la posición en pista es difícil de recuperar por las propias limitaciones del circuito, el momento de activación puede ser tan decisivo como la velocidad de carrera.
El año pasado, el entonces campeón Oliver Rowland (Nissan) ganó la primera cita monegasca, mientras que Sébastien Buemi (Envision Racing) logró su tercera victoria en el Principado — un récord en la categoría eléctrica — en la segunda carrera del fin de semana doble.
El sábado concentra una mayor densidad de sesiones: dos entrenamientos libres por la mañana, clasificación a las 10:40 hora local y carrera con Pit Boost a las 15:05. El domingo, tras una sesión de libres matinal, la segunda clasificación determina la parrilla para el ePrix de cierre del doble fine settimana monegasco. La jornada del sábado exige a los equipos procesar datos de dos sesiones de práctica en un período muy estrecho antes de la clasificación, lo que convierte el análisis telemétrico en tiempo real en una ventaja operativa tan importante como la velocidad del monoplaza.
El conjunto de las Rondas 9 y 10 en Mónaco equivale al punto medio exacto de la Temporada 12, con nueve carreras más por delante hasta el cierre en Londres el 15 y 16 de agosto. Lo que ocurra entre Rascasse y el Túnel este fin de semana puede no decidir el título, pero sí establecer la distancia que los candidatos deberán gestionar durante la segunda mitad del campeonato. 🚗🔧
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