La piloto italiana Rebecca Busi y el navegante uruguayo Sergio Lafuente completaron la tercera etapa del Dakar 2026 en la posición 15 del Challenger (109 en general), registrando un tiempo de 5 horas 35 minutos y 6 segundos. La pareja del X-Raid Team maneja el X-Raid Fenic, equipado con motor Yamaha Sidewinder 1000cc turbo de 178 caballos de potencia, restringido a 27 milímetros conforme a normativa FIA.
Lafuente, a los 59 años, es el único representante uruguayo en el Dakar 2026 y acumula catorce participaciones en la prueba. Su trayectoria combina disciplinas dispares: levantador olímpico (Barcelona 1992, Atlanta 1996), piloto de quads ganador de dos etapas en 2012, y desde 2015, copiloto de referencia en rally raid. En 2024, consiguió el título mundial como navegante en la categoría Challenger junto a Eduardo Pons, consolidando su expertise tras colaboraciones previas con Nazareno López y Dania Akeel.
Busi, debutante en categoría Challenger tras terminar tercera en el mundial SSV 2024, enfrenta un desafío formidable. La etapa maratónica del miércoles (Stage 4-5) exigirá precisión absoluta sin asistencia mecánica de equipo. Por ahora, la dupla mantiene consistencia: pasó de posición 23 en prólogo a 21 en Stage 1, 36 en Stage 2 (limitador de torque), y ahora 25 en general.
Mitch Guthrie no era el favorito al comenzar Stage 3. El estadounidense partía decimocuarto en la general, opacado respecto a candidatos como Mattias Ekström, Nasser Al-Attiyah y Carlos Sainz Sr. Pero Alula no perdona la falta de adaptación.
Guthrie desplegó una remontada controlada en los 421 kilómetros de especial. Partió cauteloso durante los primeros 200 kilómetros, situándose dentro de los tiempos competitivos, pero sin arriesgar. En la segunda mitad del recorrido, intensificó el ritmo cuando el terreno de mesetas y cañones le permitió mejor tracción. Para el kilómetro 380, ya lideraba la etapa. Finalizó con victoria de 2 minutos 27 segundos sobre Martin Prokop, condensando una remontada que lo catapultó al liderato general.
Esta primera victoria en la categoría Ultimate tras seis participaciones marca un punto de quiebre. Guthrie asume la general con 26 segundos de ventaja sobre Prokop. Mattias Ekström, ganador de seis Dakares previos, ocupa tercero a 1 minuto 8 segundos. Carlos Sainz Sr. y Nani Roma completan el podio top 5, separados por 28 segundos entre sí. La asimetría es radical: cinco Ford Raptor T1+ ocupan los cinco primeros puestos de la clasificación general, evidenciando no solo superioridad mecánica sino coordinación táctica del equipo estadounidense.
Lucas Moraes, campeón W2RC con su Dacia Sandrider, retrocede al sexto puesto. Cristina Gutiérrez, la piloto española que en diez años de Dakar acumula victorias y consistencia, mantiene séptimo lugar con su Dacia. Ambos conservan opciones de recuperación en etapas futuras.
El colapso de favoritos es instructivo. Nasser Al-Attiyah, quintuple campeón Dakar, desciende al décimo puesto con rezago de 11 minutos 39 segundos. Sébastien Loeb, su socio en Dacia, sufre un desastre mayor: cae a posición 23, con pérdida de 25 minutos 25 segundos. Ambos cometieron errores de navegación en las mesetas erosionadas por lluvia reciente, donde referencias visuales desaparecieron.
Tosha Schareina ejecutó una remontada que reclama su lugar entre los grandes guerreros del Dakar. El español de Monster Energy Honda partió Stage 3 desde posición 3 en general, distante respecto a Daniel Sanders, quien nuevamente abría pista. Sin embargo, este desplazamiento táctico ofrecía ventaja: podía transitar sobre huellas previas en un circuito cuya navegación se describió como extremadamente exigente.
Schareina absorbió el terreno durante los primeros 250 kilómetros. Los cañones de Alula, las plateaus de arenisca erosionadas por precipitaciones recientes, y la ausencia de referencias visuales que las lluvias borraron, se convirtieron gradualmente en territorio conocido. El piloto español sincronizó su ritmo con el desempeño mecánico de su CRF450 RALLY, identificando los puntos donde la Honda -con su motor de 450cc y tecnología de válvulas variable- podía maximizar tracción sin sacrificar estabilidad.
A los 300 kilómetros, Schareina atacó. Supera a Sanders con precisión quirúrgica en los sectores finales de meseta. Pero el desempeño de Schareina fue interrumpido por una caída contra un árbol cercano a los 350 kilómetros. El impacto, que habría terminado la jornada de otros competidores, provocó que Schareina se remonte sobre su CRF450, reajuste la máquina y continúe sin perder presencia mental. Cruzó la meta con 2 minutos 27 segundos de ventaja, marcando su tercera victoria en etapas del Dakar histórico (prólogo 2024 en Alula, etapa 11 2025 en Empty Quarter).
Ricky Brabec, compañero de Honda, finalizó segundo, consolidando la recuperación del fabricante nipón tras dominio inicial de KTM. Brabec aprovechó el bonus time (bonificación horaria para perseguidores) y posiciona a Honda con dos pilotos entre los tres primeros en general: Schareina a 1:13 de Sanders, Brabec a 1:07.
Daniel Sanders, campeón 2025 con Red Bull KTM, mantiene el liderato, pero con brecha peligrosamente estrecha. La etapa maratónica del miércoles-jueves (Stage 4-5) donde cada piloto es responsable de su propio mantenimiento sin asistencia externa, jugará un rol crítico. Sanders comienza esa etapa con solo 1:13 de ventaja.
Edgar Canet, el joven fenómeno que ganó el prólogo, experimenta un repliegue táctico más severo. Ahora ocupa cuarto en general con rezago de 8 minutos 46 segundos respecto a Sanders, señalizando dificultad en adaptarse al cambio de terreno desde prólogo a etapas largas.
Puck Klaassen escribió un párrafo en la historia del Dakar Rally. La piloto holandés-sudafricana, navegada por el argentino Augusto Sanz a bordo de un KTM X-Bow, conquistó Stage 3 en la categoría Challenger con tiempo de 4 horas 28 minutos 25 segundos, venciendo a Yasir Seaidan por un margen contundente de 8 minutos.
Esta es la quinta mujer en toda la historia del Dakar que gana una etapa. Sus predecesoras son: Jutta Kleinschmidt (Ultimate, 2001), Cristina Gutiérrez (T3 y posteriormente Challenger), Sara Price (SSV luego Stock), y Dania Akeel (Challenger). Klaassen, en su tercera participación tras terminar 19ª en 2025, exhibe una trayectoria ascendente que la posiciona segunda en la general de Challenger, apenas 2 minutos 53 segundos atrás del líder.
Yasir Seaidan, piloto saudí a bordo de un Taurus Evo Max, asumió el liderato de categoría tras desplazar al argentino David Zille, quien comandaba tras las etapas iniciales. La competencia en Challenger es particularmente reñida: apenas minutos separan los primeros diez clasificados.
En la categoría T5 (camiones), Mitchel van den Brink, acompañado por Bart van Heun y Jarno van de Pol del equipo holandés Eurol Rallysport, se impuso en Stage 3 a bordo de un Iveco. El liderato general permanece con Ales Loprais, demostrando la fortaleza del equipo checo en una categoría donde la durabilidad mecánica es factor diferenciador.
El circuito de 736 kilómetros totales (421 kilómetros de especial, 315 de enlace) rodeando Alula presentó una composición geológica diversa: 49% tierra, 28% piedra y 23% arena, según datos técnicos de la prueba. Pero los números no capturan la esencia del desafío.
Lluvia reciente borró referencias visuales en los plateaus de arenisca, eliminando huellas que pilotos y navegantes habitualmente utilizan para orientación. Los cañones sinuosos presentaban transiciones abruptas entre arena compacta y roca suelta sin previo aviso. Pilotos reportaron visibilidad reducida por polvo levantado por vehículos previos en sectores cerrados.
Este factor explica el colapso de favoritos precarrera como Al-Attiyah y Loeb: cometieron errores de navegación en mesetas donde referencias desaparecieron. Ford compensó con estrategia de ritmo sostenido sin excesos que generaran pinchazos. Cinco Raptors en top 5 no es casualidad: es consecuencia de decisiones inteligentes bajo presión extrema.
Tras tres jornadas, el Dakar 2026 se define por cambios acelerados de liderazgo. Los favoritos precarrera muestran grietas. Ford y Honda emergieron como amenazas genuinas. Competidores como Klaassen, Busi-Lafuente y van den Brink demuestran que regularidad y capacidad adaptativa siguen siendo virtudes recompensadas en el Dakar.
Las próximas etapas incluyen dos jornadas maratónicas (Stage 4 y 5) donde competidores carecen de asistencia de equipos, responsabilizándose íntegramente del mantenimiento mecánico. Estas etapas históricas definirán resistencia verdadera y conocimiento técnico individual. Ford consolidará su ofensiva táctica en autos. Honda mantendrá presión en motos. Y candidatos como Guthrie, Schareina y Klaassen tendrán oportunidad de ampliar ventajas construidas en Alula.
El Dakar 2026, hasta este punto, es un recordatorio de que la experiencia acumulada y la capacidad de reacción ante lo impredecible siguen siendo moneda más valiosa que la velocidad pura.
Los pilotos y copilotos aún no habrá acabo con el esplendor de los paisajes de AlUla, pero estarán, sobre todo, preocupados por la gestión de sus vehículos al embarcarse en esta primera parte de maratón. Aunque la mayor parte del recorrido transcurre por grandes espacios abiertos, los zigzags entre los accidentados relieves provocan interrupciones de ritmo. En la llegada, dos vivacs cercanos pero diferentes acogerán a los pilotos de motos por un lado y a las tripulaciones de la FIA por el otro, estando autorizada la ayuda entre los competidores sin limitación de tiempo. El campamento se reduce a la más mínima expresión: hoguera, tiendas de campaña y raciones.
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Crédito: A.S.O.