El circuito de Motegi fue testigo de una jornada histórica donde Francesco Bagnaia demostró que las declaraciones que su temporada habían terminado ha sido enormemente exageradas. El italiano, armado con una Ducati GP25 modificada con componentes probados en el test de Misano, dominó las 12 vueltas del Sprint Tissot con una autoridad reminiscente de sus mejores días como bicampeón mundial.
Bagnaia no solo conquistó su primera victoria en formato corto de 2025, sino que estableció un nuevo récord absoluto de la pista con un 1:42.911 en la pole position, demostrando que los cambios técnicos implementados – incluyendo basculante, horquillas y elementos aerodinámicos de la GP24 – habían devuelto la confianza perdida al #63.
Mientras Bagnaia celebraba su renacimiento, Marc Márquez ejecutó un masterclass de gestión estratégica que lo coloca a las puertas de la gloria. Su segundo puesto, combinado con el desastre de Álex Márquez que terminó décimo fuera de los puntos, amplió la brecha del campeonato a 200 puntos con solo 185 en juego.
La estrategia de Marc fue quirúrgica: después de perder una posición ante Pedro Acosta en la salida, el de Cervera mostró paciencia inusual, esperando el momento adecuado para desplegar su arsenal ofensivo. Su adelantamiento a Joan Mir con cuatro vueltas por delante fue un movimiento calculado que demostró su madurez competitiva, muy distinta del Marc impulsivo de antaño.
El Sprint arrancó con una secuencia dramática que eliminó instantáneamente a los dos pilotos oficiales de Aprilia Racing. Jorge Martín, desesperado desde la 17ª posición de parrilla tras problemas en la Q1, intentó una maniobra kamikaze por el interior de la curva 1 que terminó en desastre.
La pérdida de control de su RS-GP25 durante la frenada provocó un efecto dominó que arrastró a Marco Bezzecchi, dejando al vigente campeón con una fractura desplazada de clavícula derecha que requirió evacuación en helicóptero. El incidente, que también afectó a Alex Rins, Johann Zarco y Jack Miller, puso de manifiesto los riesgos inherentes a las partidas desesperadas en MotoGP.
La jornada de Motegi reveló aspectos técnicos cruciales que definieron el desarrollo de la carrera. Michelin había introducido modificaciones en su gama de neumáticos, reclasificando el antiguo compuesto Duro como Medio y presentando un nuevo Duro reforzado para optimizar la estabilidad de frenado.
Pedro Acosta, tercero en el podio, evidenció las limitaciones de la KTM RC16 en términos de tracción trasera: «Me faltaba tracción comparado con las Ducati. Al final de la carrera tenía problemas con la parte trasera». Esta declaración subraya la superioridad técnica de Borgo Panigale en el desarrollo del grip mecánico, especialmente en las fases de aceleración donde la RC16 tradicionalmente sufre.
Joan Mir protagonizó la mejor actuación Honda del fin de semana, finalizando cuarto con una RC213V que mostró progresos significativos en frenada, pero sigue acusando déficits en las rectas donde «perdemos casi tres décimas por vuelta». La estrategia de Honda de priorizar la estabilidad sobre la velocidad punta comenzó a dar frutos en un trazado como Motegi, caracterizado por sus múltiples zonas de frenada intensa.
El triunfo de Bagnaia se cimentó en decisiones técnicas audaces tomadas en el test de Misano, donde Ducati implementó componentes previamente descartados que encontraron su ventana de rendimiento en las condiciones específicas de Motegi. La configuración híbrida GP24/GP25 permitió al italiano recuperar la confianza en frenada, elemento crucial en un circuito con cuatro zonas de deceleración significativas.
La temperatura del asfalto, situada en torno a los 32-35°C, favoreció la ventana operativa de los neumáticos Michelin Medium traseros, elección mayoritaria entre los contendientes por el podio. Las condiciones climáticas estables, con 26°C de temperatura ambiente, eliminaron la variable meteorológica que tradicionalmente complica las estrategias en territorio japonés.
La telemetría reveló diferencias sustanciales en los sectores de aceleración, donde las Ducati GP25 mantuvieron ventajas de hasta tres décimas por vuelta sobre las KTM y Honda en las zonas de máxima potencia. Esta superioridad técnica, combinada con la aerodinámica optimizada de las máquinas italianas, resultó determinante en el desarrollo táctico del Sprint.
El Sprint de Motegi reconfiguró completamente las dinámicas del campeonato, convirtiendo la carrera dominical en una mera formalidad matemática para Marc Márquez. Con 200 puntos de ventaja, el español solo necesita evitar perder más de seis puntos ante Álex para coronarse campeón cinco Grandes Premios antes del final.
Bagnaia, revitalizado tras su primer triunfo sabatino del curso, emerge como el factor disruptivo capaz de complicar los cálculos de Marc en la carrera larga. Su ritmo devastador en el Sprint, manteniendo gaps consistentes de 1.8 segundos sobre su compañero de equipo, sugiere que la GP25 ha encontrado su configuración definitiva para las condiciones asiáticas.
Pedro Acosta y Joan Mir se perfilan como los spoilers ideales en una ecuación donde cada punto adquiere valor estratégico. La KTM del murciano, pese a sus limitaciones de tracción, mantiene el potencial para luchar por el podio en distancia larga, mientras que la Honda de Mir ha demostrado consistencia suficiente para interferir en los planes de los aspirantes al título. 🏍️🔧
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