Mié. Feb 11th, 2026

🏁 Rally Arabia Saudí WRC: Sesks ataca primero 🏁

En una jornada caótica sobre gravas desconocidas, Martins Sesks dominó la mañana del Rally de Arabia Saudí. Adrien Fourmaux tomó la delantera tras la tarde. Los favoritos sufrieron.

Adrien Fourmaux-Alexandre Coria (Hyundai i20 N Rally1)
Adrien Fourmaux-Alexandre Coria (Hyundai i20 N Rally1)

⚠️El asalto letal: cuando la inexperiencia supera el pedigrí

El Rally de Arabia Saudí 2025 inauguraba su jueves como un territorio sin reglas. Ciento seis kilómetros y ochenta y cuatro metros de tramos cronometrados se desplegaban sobre un lienzo de arena volcánica y piedra caliza, donde nadie —literalmente nadie— conocía el terreno. Y en esa incertidumbre germinal, surgió un verdugo improbable: Martins Sesks, piloto de M-Sport Ford que apenas dos meses atrás completaba su regreso al WRC tras una larga inactividad.

Mientras Elfyn Evans, Sébastien Ogier y Kalle Rovanperä —los tres candidatos al título mundial— se veían aprisionados por el efecto demoledor de abrir pista sobre polvo virgen, Sesks ejecutaba un ballet de precisión casi perfecto. El letón ganó dos de los cuatro tramos matutinos (TC2 Al Faisaliyah 1 y TC3 Moon Stage 1), acumulando ventajas que parecían astronómicas en la confusión reinante. Rozó los siete segundos de margen sobre Fourmaux antes de un error táctico en el TC4 Kuhlais 1 —un cruce donde momentáneamente se desorientó— que le restaría apenas medio segundo de su invulnerabilidad aparente. Aun así, al descanso de mediodía se mantenía líder con 1,3 segundos de colchón sobre Adrien Fourmaux (Hyundai i20 N) y 1,7 sobre Sami Pajari (Toyota GR Yaris).

Mārtiņš Sesks-Renārs Francis (Ford Puma Rally1)
Sébastien Ogier-Vincent Landais (Toyota GR YARIS Rally1)

El castigo de la carretera abierta:

La posición de salida, ese factor tradicionalmente secundario en los rallies europeos, se convirtió en un diluvio de segundos robados. Evans, atrapado en la primera plaza de parrilla, se convirtió en una especie de quitanieve humano para el polvo. El piloto galés de Toyota reconoció públicamente su cautela excesiva en TC2 (donde perdió 12,8 segundos ante Ogier) y en TC3 confesó un tono de frustración genuina: «Este probablemente es el peor tramo y tampoco tuve un gran ritmo». Las ráfagas de polvo previas no dejaban rastro visual. Era navegar a ciegas.

Ogier, con la ventaja de partir segundo, negoció mejor los demonios de la grava. Terminó séptimo por la mañana a 27,6 segundos del liderato, pero lo relevante era que había recortado 22,7 segundos a Evans en apenas cuatro tramos. Aquella brecha se convertiría en un anticipo de lo que sucedería en la tarde. Rovanperä, a su vez, sufrió un pinchazo en el TC4 que lo sumergió en la décima posición general, con más de 50 segundos de desventaja respecto a Sesks.

Elfyn Evans-Scott Martin (Toyota GR YARIS Rally1)

🛞 La tarde volcánica: cuando los neumáticos cuentan la verdad

Si la mañana perteneció a la sorpresa, la tarde pertenecería a la cruda realidad física. Los tramos TC5 a TC7 —repetición del bucle matutino, pero ahora con pasadas previas que habían barrido el polvo— revelaron superficies con rocas volcánicas más abrasivas, especialmente en las secciones de Moon Stage y Kuhlais donde se concentraban formaciones cristalinas capaces de desgarrar caucho.

Sesks persistió en su supremacía el tramo cinco. Ganó nuevamente, ampliando su ventaja general a 3,9 segundos. Parecía ineludible la permanencia en el liderato hasta el cierre nocturno en Jeddah. Pero el destino en Arabia Saudí ese jueves escribía capítulos de capricho: hacia el final del TC6 Moon Stage 2 (20,12 km), el letón sufrió un pinchazo lento en la rueda trasera derecha. Perdió 16,8 segundos de golpe. Pajari saltó al liderato.

Sin embargo, Pajari no retuvo la dignidad del mando. En el TC7 Kuhlais 2 —la especial más brutal de la tarde, según reportes técnicos—, el finlandés de Toyota sufrió una delaminación de neumático delantero derecho que le costó 13,5 segundos. Fourmaux, en cambio, solo cedió 2,9 segundos con un pinchazo tardío en la misma especial. El francés de Hyundai se colocó al mando.

Aquella tarde vio cómo cuatro pilotos principales experimentaban pinchazo o delaminación. El tenista de neumáticos era implacable. Neuville y Rovanperä también sufrieron sus propios reveses elásticos. Tanak, curiosamente, fue uno de los pocos que escapó ileso a los contratiempos de caucho, aunque reportó desbalances aerodinámicos en su i20 N.

ébastien Ogier-Vincent Landais (Toyota GR YARIS Rally1)
Sébastien Ogier-Vincent Landais (Toyota GR YARIS Rally1)

🏆 El drama de Ogier: primer golpe hacia el noveno título

Mientras los jóvenes se canibalizaban con sus daños, Sébastien Ogier ejecutaba una estrategia de supervivencia magistral. El ocho veces campeón mundial fue el único de los tres aspirantes al título que completó el día sin daños en neumáticos. Terminó séptimo general a 44,2 segundos del líder Fourmaux al cierre de la jornada. Compartió incluso el mejor tiempo con Sesks en la superespecial nocturna de Jameel Motorsport (5,22 km) que cerró los trabajos.

Aquella hazaña silenciosa fue estratégica de campaña. A las 19:30 horas (hora local), con la clasificación congelada, la aritmética del campeonato revelaba que Ogier tomaría matemáticamente el título mundial por un solo punto si ambos terminaban con esas diferencias vigentes hasta el sábado. Evans, quien había abierto pista todo el jueves acumulando 1 minuto 25,3 segundos de desventaja en la novena posición, comenzaba a ver cómo la corona se le escurría entre los dedos.

Rovanperä, a 24 puntos de Evans antes de Arabia Saudí, se hundió aún más tras sufrir dos pinchazo (TC4 y TC7), terminando octavo a 1 minuto 21,2 segundos. El finlandés de Toyota, sin embargo, mantuvo su estoicismo: «No golpeé absolutamente nada. Resume bastante bien este año, siempre es así, y todos estos pinchazos aparecen de la nada. Es lo que hay».

Kalle Rovanperä-Jonne Halttunen (Toyota GR YARIS Rally1)
Kalle Rovanperä-Jonne Halttunen (Toyota GR YARIS Rally1)

🌟 La revelación improbable: Sesks redescubre su velocidad

Más allá del drama de los favoritos, la jornada pertenecía a Martins Sesks. El piloto letón de M-Sport Ford —quien apenas había competido un evento en lo que va de 2025 tras su regreso— se presentaba como amenaza tangible. Tercero al cierre de la jornada a 6,9 segundos de Fourmaux, había ganado dos especiales y presionado con autoridad en un escenario completamente nuevo. Su error táctico en el TC4 fue mínimo: una desorientación momentánea en un cruce que él mismo diagnosticó como culpa propia. «Es un rally demasiado largo para pensar en liderar ahora mismo, pero este error fue mi culpa», reconoció en radio del equipo.

Sami Pajari, el debutante en el podio apenas dos semanas atrás en Japón, también reivindicaba su presencia. Segundo a 6,0 segundos de Fourmaux, había aprovechado las posiciones ventajosas de salida para ganar tres especiales parciales (TC3, TC4 y TC5) antes del colapso neumático tardío.

🌙 La tarde prolongada: sangría de segundos en la noche de Yeda

La superespecial nocturna de Jameel Motorsport (5,22 km) que cerró el jueves sobre asfalto en un aparcamiento gigantesco de Jeddah fue fundamentalmente un ejercicio simbólico. Fourmaux se mantiene en la delantera, pero las órdenes de batalla ya estaban trazadas. Sábado traería 65,66 kilómetros de tramos finales (Thahban 1, Asfan y Thahban 2 Power Stage) donde cada décima contaría exponencialmente para la resolución del campeonato mundial más ajustado en años recientes.

El viernes se aproximaba con 141,72 kilómetros cronometrados distribuidos en seis especiales adicionales. Dos días restaban para que la batalla por el noveno título de Ogier, la defensa de Evans o la sorpresa de Rovanperä se definiera sobre gravas sin precedentes en el calendario del campeonato mundial. 🚗 🔧

Clasificación provisional tras el jueves 27 de noviembre:

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