Deportes motorizados y nuevos modelos
Monza no perdona errores y hoy los repartió con generosidad. El Templo de la Velocidad fue escenario de una de esas carreras que, cuando terminan, cuesta creer que hayan cabido en 53 vueltas. Bandera roja, un accidente fuerte, una remontada de manual y un final decidido a cinco vueltas del cierre. La Fórmula 1 tuvo su capítulo más italiano en años, y lo escribió justamente un piloto italiano.
Andrea Kimi Antonelli partía 19º tras una sanción en la grilla por exceder su asignación de motor, un castigo que en la previa parecía sepultar cualquier ilusión de pelear por algo más que un puñado de puntos. Terminó levantando los brazos en la meta, primero, delante de su gente. Es el primer piloto italiano en ganar el Gran Premio de su país desde que lo hiciera Ludovico Scarfiotti en 1966. Sesenta años de espera, resueltos en una tarde.
La carrera se rompió casi antes de empezar. En la lucha por la cuarta posición, Charles Leclerc perdió el control de su Ferrari en la última curva, intentó corregir y terminó estrellándose con fuerza contra el guardarraíl tras atravesar la zona de grava. El monoplaza quedó destruido; el monegasco pudo bajarse por sus propios medios y caminar hasta el auto médico, pero la dirección de carrera no tuvo margen: bandera roja para reparar la barrera y retirar los restos del Ferrari de pista.
El incidente llegó apenas segundos después de otro round doméstico en Ferrari: Lewis Hamilton había reclamado por radio que Leclerc lo cerró en la curva 1 en una pelea rueda a rueda, maniobra que lo hizo retroceder hasta el octavo lugar. Para Maranello, correr en casa volvió a ser sinónimo de dolor de cabeza antes que de fiesta.
Con la relargada, Antonelli empezó a comerse posiciones a un ritmo que ni Mercedes esperaba. El planteo del equipo alemán fue clave: aprovechar un Virtual Safety Car por el auto detenido de Lance Stroll en la vuelta 29 para meter a Antonelli y Red Bull a Max Verstappen a boxes con pérdida de tiempo mínima. Ambos reaparecieron sexto y séptimo, a 15 segundos de la punta, pero con neumáticos frescos y un ritmo que George Russell, al frente con gomas más gastadas, no pudo igualar.
De ahí en adelante fue pura persecución. Antonelli recortó la diferencia vuelta tras vuelta hasta meterse a menos de dos segundos con cinco giros por delante. Hubo un momento de máxima tensión: en la primera chicane, con el asfalto ya deteriorado, el italiano se pasó de largo intentando el sobrepaso y perdió un instante precioso. No alcanzó para frenarlo. En la vuelta 50 de 53, Antonelli encontró el hueco y se llevó la punta para no soltarla más.
“Es increíble, estoy realmente muy feliz y nunca habría imaginado que hoy podría acabar en la primera posición. No puedo expresar mi alegría con palabras”, dijo el ganador al bajarse del auto, todavía agitado. Por radio, su ingeniero Peter Bonington le lanzó una frase que resumía la hazaña: “Fue como estar sentado en el simulador de casa, ¿no, Kimi?”. La respuesta llegó entre risas: “Un sueño que tenía desde niño”.
George Russell llegó segundo, con la frustración de quien tuvo la carrera controlada durante buena parte de la tarde y la vio escaparse en el tramo final. El 1-2 de Mercedes es una postal contundente para un equipo que llegó a Monza sin ser el favorito en el papel.
Max Verstappen completó el podio con un Red Bull que, según reconoció el propio neerlandés, no tenía el ritmo de los W17 en pista limpia, pero que sacó el máximo provecho de la ventana estratégica del VSC. Detrás, Lando Norris y Oscar Piastri cerraron la zona de puntos alta de McLaren en cuarto y quinto, con un duelo interno en la Curva Grande que no prosperó para el papayero. Hamilton remontó hasta el sexto puesto pese al episodio con su compañero, y Pierre Gasly, autor de una pole sorprendente para Alpine, terminó séptimo tras perder posiciones en la relargada.
Para el público de este lado del Atlántico, la carrera tuvo un protagonista extra. Franco Colapinto largó séptimo, con un Alpine renovado y actualizaciones aerodinámicas nuevas, y frealizó una salida excelente que lo llevó hasta la tercera posición en los primeros giros. Ahí estuvo, soñando con un podio histórico para el equipo francés. Pero tras la relargada perdió el control en la zona de Lesmo, se fue a la grava y cayó hasta el 16º lugar. Lo que siguió fue una segunda carrera dentro de la misma tarde: sobrepasos limpios, ritmo sostenido y una recuperación hasta el noveno puesto que le dejó dos puntos.
La alegría por sumar quedó opacada por la autoexigencia. “Una carrera dura, muy frustrante. Tenía una gran oportunidad y no la aproveché. Triste por eso”, reconoció Colapinto, visiblemente afectado en la zona mixta. “Desaproveché una oportunidad muy importante para mí y para el equipo. Hay que aprender de esto”. La reprimenda que había recibido antes de la largada por una infracción de procedimiento en la práctica de salida, sin impacto en el resultado, quedó como una nota al margen de un día de emociones cruzadas.
Más atrás, Sergio Pérez tuvo una tarde para el olvido con Cadillac y terminó 18º, penúltimo entre los clasificados, sin ritmo para meterse en la pelea del midfield.
El dato estratégico central del domingo fue la ventana del Virtual Safety Car en la vuelta 29. Mercedes y Red Bull leyeron perfecto el momento para entrar a boxes con Antonelli y Verstappen, minimizando la pérdida de tiempo respecto a un pit stop convencional bajo bandera verde. Esa decisión, sumada al desgaste que empezaba a sufrir Russell con neumáticos más viejos, terminó siendo la diferencia entre ganar y resignarse al segundo puesto.
En el otro extremo, Alpine mostró un ritmo de clasificación notable con la pole de Gasly, algo que en Monza, con sus rectas larguísimas y el efecto estela, se traduce directamente en resultados de carrera si se sostiene el paquete aerodinámico de baja carga. La caída hasta el séptimo puesto tuvo más que ver con el reordenamiento tras la bandera roja que con un problema de ritmo puro.
Con este resultado, Antonelli amplía su ventaja al frente del Mundial de Pilotos a 66 puntos sobre Russell, una diferencia que empieza a acercarse a las tres carreras completas. La consistencia de Mercedes en la segunda mitad de la temporada contrasta con el andar irregular de Ferrari, que llega golpeado de Monza sin puntuar con Leclerc y con un Hamilton que volvió a quejarse públicamente de la falta de reglas claras dentro del equipo.
Para Alpine, el balance es agridulce: la pole de Gasly y los puntos de Colapinto confirman una mejora real de rendimiento, aunque ambos se quedaron con la sensación de que Monza daba para más.
La caravana de la Fórmula 1 no da respiro: la próxima cita es en el nuevo circuito de Madrid con el GP de España, con Ferrari necesitando una reacción urgente y Mercedes con la chance de seguir sacando distancia en el campeonato. 🚗🔧
© 2026 RG Internet Press · rginternetpress.com · Todos los derechos reservados · Asociación de Periodistas Uruguayos del Motor (APUM)