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El sábado antes de las vacaciones de verano dejó una clasificación con más giros de guion que un final de temporada. En Hungaroring, el trazado que castiga cualquier error con muros cercanos y curvas estrechas, la pelea por la pole se decidió por márgenes de laboratorio y terminó reescribiéndose horas después en el despacho de los comisarios.
Lando Norris llegó anunciando problemas y se fue con su primera pole del año. El de McLaren fue el más rápido en las tres tandas de la clasificación, algo que no había logrado en ninguna otra cita de 2026, y cerró la Q3 con un giro de 1:17.219 que le bastó para superar a Lewis Hamilton por apenas doce milésimas. Una diferencia mínima, casi simbólica, pero suficiente para cortar la racha de Mercedes y confirmar que el paquete de actualizaciones que McLaren trajo a Hungría funciona en cualquier tipo de curva, tanto en las lentas de la primera mitad del trazado como en las de cambio de dirección rápido del sector final.
Norris se mostró satisfecho, pero lejos de la euforia. Reconoció que todavía quedaba margen en su vuelta y prefirió bajar las expectativas de cara a la carrera del domingo, algo habitual en un piloto que sabe que una pole en Hungaroring no garantiza nada si la estrategia de neumáticos no acompaña.
La alegría de Hamilton por meterse en la primera fila duró poco. Los comisarios investigaron un incidente en la curva 1 durante los intentos finales de la Q3, donde el británico circulaba lento justo cuando Oscar Piastri completaba su vuelta decisiva. La sanción llegó rápido: tres puestos de penalización por obstaculizar de forma innecesaria al australiano, lo que lo hizo caer del segundo al quinto lugar de la parrilla.
Piastri no ocultó su malestar. «Fue bastante malo», resumió el piloto de McLaren, que aseguró haber esperado que el Ferrari se apartara mientras completaba la recta de llegada. Para el australiano, el episodio le costó una vuelta que podía haberlo metido en la pelea directa por la pole, justo en el fin de semana en que su equipo confirmó que vuelve a tener ritmo en cualquier trazado.
Andrea Kimi Antonelli sufrió una sanción similar por otro motivo. El italiano no redujo lo suficiente la velocidad durante un periodo de banderas amarillas simples en la curva 14, y la FIA le restó también tres posiciones. El propio piloto de Mercedes explicó después que había levantado el pie en la última curva, aunque para los comisarios no fue suficiente.
Con las dos sanciones aplicadas, la parrilla de salida quedó bastante distinta a la que marcó el cronómetro en pista. Charles Leclerc, que había sido tercero, hereda el segundo lugar. Piastri sube al tercer puesto pese al percance. Max Verstappen se instala cuarto y Hamilton completa la quinta posición pagando su penalización. George Russell se acomoda sexto y Antonelli cierra el grupo en el séptimo casillero, justo por delante de Isack Hadjar, Arvid Lindblad y Nico Hülkenberg, que completan el top diez.
El neerlandés vivió una tarde de contrastes. Explicó que el Red Bull perdió carga aerodinámica en pleno intento de Q3 hasta volverse prácticamente imposible de sostener en el límite, y admitió que cada fin de semana el equipo enfrenta un problema distinto para hacer funcionar el auto. La consecuencia se vio en la última curva de su segundo intento, cuando el auto se le fue de atrás y protagonizó un trompo justo en el instante en que Antonelli cruzaba la meta para meterse cuarto en pista. Pese al susto, Verstappen conserva un cuarto puesto en la grilla definitiva gracias a las sanciones ajenas, aunque el fondo del problema sigue sin resolverse de cara al domingo.
No todas las noticias del día vinieron de la pelea por la pole. Fernando Alonso metió su Aston Martin en la Q2 por primera vez en toda la temporada 2026, superando a Oliver Bearman por menos de una décima y confirmando que el nuevo AMR26 empieza a rendir como el equipo esperaba. El asturiano clasificó 16°, por delante de su compañero Lance Stroll, que quedó relegado al puesto 20.
La otra cara la vivió Carlos Sainz. El español describió el calvario que atraviesa Williams, un auto que según sus propias palabras cambia de comportamiento de vuelta en vuelta por fallas estructurales de carga aerodinámica y equilibrio, sin expectativas de que las mejoras previstas para Bakú cambien mucho el panorama. Terminó 18°. Mientras tanto, Franco Colapinto marcó una clasificación sólida con Alpine y se metió 13°, lejos todavía de la Q3 pero con un ritmo más consistente que semanas atrás.
Con la parrilla ya definida y el parón de verano a la vuelta de la esquina, Hungaroring promete una carrera con McLaren al frente, pero con Ferrari y Mercedes mezclados entre penalizaciones y segundas oportunidades. El calor, el asfalto abrasivo y una pole ganada por milésimas dejan todo servido para un domingo donde cualquier error, de nuevo, puede costar carísimo. 🏎️🔧
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