Deportes motorizados y nuevos modelos
La Fórmula 1 llega a su última cita antes del parón veraniego y lo hace en uno de los trazados más particulares del calendario. El Hungaroring, en las afueras de Budapest, recibe desde el viernes 24 hasta el domingo 26 de julio la undécima carrera de la temporada 2026, sin formato sprint y con el esquema tradicional de tres libres, clasificación y carrera. Son 4,381 kilómetros por vuelta, 70 giros y 306,63 kilómetros totales en un circuito angosto, revirado y con muy pocas zonas para adelantar, motivo por el cual algunos en el paddock lo apodan «Mónaco sin muros». La temperatura del asfalto y la degradación de neumáticos suelen ser determinantes, así que la clasificación del sábado pesa casi tanto como la propia carrera.
Andrea Kimi Antonelli llega como líder indiscutido tras su sexta victoria del año en Spa Francorchamps, resultado que además le permitió sacar ventaja del abandono de su propio compañero de equipo. El italiano suma 204 puntos y aventaja en 45 a Lewis Hamilton, que con 159 unidades escaló al segundo puesto luego de cruzar cuarto en Bélgica. George Russell cayó al tercer lugar con 154, a 50 de Antonelli, después de un choque con Hamilton que lo dejó fuera en la primera vuelta. Detrás, Charles Leclerc se mantiene cuarto con 126 puntos y Max Verstappen sigue acechando a los McLaren, con 91 unidades y apenas uno de diferencia respecto a Oscar Piastri. La pelea por el título dista de estar cerrada, pero Hungaroring, con su escasa capacidad de sobrepaso, puede ser el escenario ideal para que Antonelli consolide su renta antes del receso.
Después de arrastrar durante meses un déficit aerodinámico de dos a tres meses respecto a Mercedes y Ferrari, McLaren llega a Budapest con el paquete de mejoras más ambicioso de su temporada: un fondo plano rediseñado y piezas aerodinámicas adicionales para el MCL40. Pero lo que más atención genera es la prueba, únicamente en la primera práctica libre, del llamado alerón «Macarena», una configuración invertida que ya había sido postergada desde Austria por problemas de fiabilidad. Randy Singh, director sénior del equipo de Woking, remarcó que en una temporada tan pareja cualquier avance cuenta y que el objetivo es sostener el impulso hasta el parón. Red Bull, que sufrió dos trompos con un concepto similar en Spielberg y Silverstone, también probará su propia versión mejorada, así que la sesión del viernes promete convertirse en un laboratorio a cielo abierto para ambos equipos.
Ningún equipo llega a Hungría con más presión que Aston Martin. Pese al fichaje de Adrian Newey y las expectativas generadas para 2026, la escudería se ha convertido en la más lenta de la parrilla, muy lejos incluso de su propio nivel del año pasado. Fernando Alonso marcha decimoctavo con un único punto en el campeonato y llega a Hungaroring con la promesa de actualizaciones para el AMR26, aunque desde el propio equipo se pide cautela: no se espera un salto brusco, sino apenas empezar a acortar la brecha con el resto antes de las vacaciones de verano. Carlos Sainz, también sin sumar en las últimas carreras, comparte esa misma ansiedad por resultados que no llegan. La combinación de bajo rendimiento aerodinámico y un trazado que castiga cualquier déficit de carga aerodinámica no juega a favor del asturiano, que necesita que las piezas nuevas funcionen desde el primer libre.
Sergio Pérez afronta otro fin de semana clave con Cadillac, que llevará a Hungaroring modificaciones en el sistema de frenos del MAC26 tras los fallos sufridos en Austria y la suspensión trasera que lo dejó fuera en Spa. El mexicano, todavía sin puntuar en la temporada, reconoció que buscarán resolver el problema de cara a esta cita y que el objetivo mínimo es completar la carrera con normalidad. En paralelo, el pit lane tendrá una cara nueva en la primera práctica: Franco Colapinto cede su lugar al estonio Paul Aron, que suma minutos de cara a su desarrollo como piloto joven de Alpine, mientras Leonardo Fornaroli hará lo propio en el McLaren de Oscar Piastri. Son movimientos habituales en la última fecha antes del parón, pero que también sirven para que los equipos midan opciones de cara a la segunda mitad del campeonato.
Más allá de las actualizaciones, Hungaroring es, ante todo, una prueba de gestión. Las altas temperaturas del verano europeo elevan la degradación de los compuestos blandos y castigan a quien se queda atrapado detrás de un rival más lento, algo casi inevitable en un trazado con tan pocas rectas. Por eso la estrategia de boxes suele valer tantos puntos como el propio ritmo de carrera, y los ingenieros llegan a Budapest con la calculadora en la mano, calibrando ventanas de parada y compuestos según la posición de largada. Con la mitad del campeonato resolviéndose este fin de semana y Antonelli remando con viento a favor, todo indica que Hungría será tan decisiva para el presente como para el rumbo que tome la segunda parte de la temporada 2026. 🚗🔧
FOTOS : Equipos de F1
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