La dupla ítalo-uruguaya Rebecca Busi–Sergio Lafuente volvió a completar una etapa sólida en la categoría Challenger, priorizando consistencia sobre riesgo en una especial que castigó errores de navegación y manejo en lechos de río. La estrategia del X-Raid Team se enfocó en conservar posición de general, gestionando el ritmo en las zonas pedregosas y evitando pinchazos,cosa que nos pudo ya ques tuvieron dos, un enfoque coherente con la progresión que el binomio venía mostrando desde la primera semana a pesar de las dificultades que han tenido en el coche.
La etapa 12 unió Al Henakiyah con Yanbu con un recorrido total cercano a los 718 km, de los cuales unos 310-313 km correspondieron a especial cronometrada, combinando secciones muy rápidas con tramos trabados, lechos de ríos y pequeñas dunas finales. El perfil favoreció a los pilotos que supieron gestionar el cambio de ritmo entre las pistas rápidas iniciales y las zonas de roca y navegación técnica, donde los errores se pagaron con minutos valiosos en la penúltima jornada.
La organización ya había advertido que en esta etapa todavía “se podía cambiar el juego”, y los aspirantes al título respondieron con una lectura táctica agresiva pero calculada, conscientes de que cualquier problema mecánico o penalización aquí podía arruinar dos semanas de trabajo. La superficie mixta, con polvo, piedras sueltas y dunas cortas, obligó a compromisos en presiones de neumáticos y puesta a punto de suspensiones, tanto en motos como en autos y camiones.
En motos, Ricky Brabec completó la jugada estratégica iniciada el día anterior: cedió voluntariamente el liderazgo general a Luciano Benavides para largar hoy seis minutos por detrás, con solo 23 segundos de desventaja en la clasificación. Con pista por delante y referencias claras, el estadounidense atacó con ritmo constante y navegación limpia, hasta marcar el mejor tiempo de la etapa con 3h19m01s, logrando su segunda victoria parcial del Dakar 2026 y la 13.ª de su carrera.
Luciano Benavides salió a defender el liderato abriendo pista desde temprano, algo que en esta especial exigía precisión milimétrica en la navegación por polvo, rocas y dunas blandas; pese a ello, terminó segundo a 3m43s y se mantuvo en plena lucha por la general, todavía con opciones matemáticas de título. El argentino reconoció que fue “un día muy duro” en el que dio “el 100%” abriendo desde el km 150, aceptando una pequeña pérdida de tiempo como costo inevitable de marcar el rumbo”.
El análisis técnico de la jornada muestra que Honda capitalizó mejor el balance entre velocidad punta y estabilidad en zonas rotas, mientras KTM apostó por aguantar el golpe con Luciano Benavides y preparar un último intento en la etapa final. Para el resto del top 10, la prioridad fue no cometer errores graves, asegurando posiciones de general más que buscar un triunfo parcial que comprometiera la fiabilidad en la víspera de Yanbu.
En autos, la especial confirmó a Nasser Al‑Attiyah como el hombre de referencia en esta segunda semana al volante del Dacia Sandriders, imponiendo ritmo desde la mitad de la especial tras un breve intercambio de tiempos con Mattias Ekström. El catarí cerró la etapa con 1m38s de ventaja sobre Ekström, sumando una victoria clave que le permitió extender su margen en la general por encima de los 15 minutos.
La tabla de la general, a falta de una sola etapa, lo muestra primero, con Nani Roma en el Ford como escolta a 15m02s y Mattias Ekström tercero a 23m32s, lo que deja un margen relevante pero no definitivo en caso de problemas mecánicos o pinchazos múltiples en la jornada de cierre. La etapa también puso en escena a Mitchell Guthrie, que se mantuvo en el grupo de punta en tiempos absolutos, reforzando la competitividad de Ford en terreno mixto y consolidando su rol como referencia en la gestión de ritmo sobre piedras y ríos secos.
En clave técnica, el Dacia de Nasser Al‑Attiyah mostró un buen compromiso entre velocidad en pistas rápidas y capacidad para absorber golpes en las zonas rotas, lo que permitió al piloto atacar sin degradar en exceso los neumáticos. Ford, con Roma y Ekström, apostó por minimizar riesgos en los tramos más agresivos para evitar pinchazos, prefiriendo ceder segundos antes que comprometer llantas y suspensiones en la antesala del final.
En Challenger, la categoría donde compiten Rebecca Busi y Sergio Lafuente, la etapa reforzó la importancia de la gestión del auto y la navegación sobre el puro tiempo de especial, con diferencias acumuladas a lo largo del rally más que en un solo día. La dupla ítalo-uruguaya, que ya había mostrado buena progresión en jornadas previas con top 20 y top 25 de etapa, afrontó la especial con un planteo conservador, preservando el X-Raid en un terreno donde las piedras podían provocar roturas de llanta y daños de suspensión.
Entre los punteros de Challenger, los tiempos de la etapa 12 consolidaron a los líderes que habían construido margen en la primera semana, aprovechando la especial para controlar a los rivales directos más que para abrir huecos enormes. En SSV (Stock y T3), las tablas oficiales al cierre de la etapa mostraron reacomodos finos, más vinculados a pequeñas penalizaciones o errores de navegación que a grandes diferencias de ritmo puro, típica dinámica de penúltima jornada.
En camiones, la etapa 12 se leyó como un ejercicio de control de daños: los equipos de punta administraron su ritmo para evitar vuelcos, roturas de suspensión o problemas de frenos en los descensos de zonas pedregosas. Las clasificaciones virtuales mostraron un top 10 compacto en tiempos de especial, con diferencias que rara vez justificaban arriesgar el conjunto mecánico en la víspera de la última etapa.
El peso y la inercia de los camiones en los lechos de río, combinados con dunas cortas y pasos estrechos, obligaron a una lectura muy fina de cada corte de terreno, con uso intensivo de freno motor y gestión cuidadosa de presiones para evitar destalonar neumáticos. La mayoría de los líderes de la general en esta categoría priorizaron llegar sin incidentes a Yanbu, sabiendo que el margen construido en etapas de arena más selectivas les permite administrar la ventaja en terreno mixto.
De cara a la última etapa, Ricky Brabec encarará un tramo más corto con una ventaja de 3m20s sobre Luciano Benavides, margen gestionable pero que exige concentración absoluta y cero errores de navegación. En autos, Nasser Al‑Attiyah viajará a Yanbu con más de 15 minutos de colchón sobre Nani Roma, lo que redefine su planteo: minimizar riesgos, evitar pinchazos y escuchar al auto antes que forzarlo.
Para la dupla Rebecca Busi–Sergio Lafuente, el cierre de Dakar llega con el objetivo claro de consolidar una actuación consistente en Challenger, capitalizando lo aprendido en etapas como esta 12, donde la lectura de terreno y la gestión de ritmo valen tanto como el cronómetro. Si la última jornada respeta la lógica de especiales finales, la prioridad pasará por llevar el X-Raid a meta, asegurar la posición de general y cerrar un Dakar de ir mejorando las prestaciones del coche, solucionando muchas veces con mucho ingenio para arribar al final. 🚗🔧
#Dakar2026 #RallyRaid #AlAttiyah #Brabec #RGInternetPress #RobertGianola
Crédito: A.S.O.