Mié. Feb 11th, 2026
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🏁 La F1 redefine su ADN técnico 🏁

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por Robert Gianola

El reglamento 2026 transforma la unidad de potencia: V6 vigente, híbrido dominante y un equilibrio técnico que altera diseño, pilotaje y estrategia.

🔧 De la “unidad de potencia” actual al nuevo concepto híbrido 2026

En 2026 la Fórmula 1 no solo ajusta el reglamento técnico, modifica de raíz cómo el auto genera, entrega y gestiona la potencia a lo largo de una vuelta rápida. La actual “unidad de potencia” entra en una nueva etapa: se mantiene el V6 turbo 1.6 como base, pero el peso específico del sistema híbrido se dispara y obliga a repensar el diseño del auto y la forma de pilotarlo.

La FIA perseguía un objetivo claro: simplificar componentes, aumentar la relevancia tecnológica para la industria, contener costes y asegurar un reparto de potencia cercano al 50/50 entre motor térmico e híbrido, con combustible 100% sostenible. Los equipos, en cambio, presionaron para no comprometer la performance global ni el espectáculo, y lo que terminó aprobado es un compromiso entre ambición ecológica, viabilidad económica y exigencias deportivas.

⚙️ Qué quería originalmente la FIA para 2026

En la versión inicial del reglamento, la FIA planteó una arquitectura continuista, pero con un giro drástico en el equilibrio energético. La premisa era conservar el V6 turbo 1.6 como plataforma, pero multiplicar el protagonismo del MGU-K hasta aproximarse a un aporte eléctrico equivalente al del motor de combustión.

Los pilares de esa propuesta eran:

Mantener el V6 1.6 turbo como bloque térmico, eliminando el MGU-H para simplificar el conjunto y reducir costes de desarrollo, integración y fiabilidad.

Incrementar el peso de la parte eléctrica: pasar de una relación aproximada 80/20 térmico/eléctrico a un objetivo regulatorio cercano al 50/50, con un MGU-K capaz de llegar a unos 350 kW de despliegue.

Introducir combustible 100% sostenible, de origen no fósil (bio o sintético), como vector central de la nueva era y como laboratorio para la industria automotriz de calle.

Además, el marco regulatorio se diseñó para ser más atractivo económicamente, abriendo la puerta a nuevos fabricantes como Audi, el programa Ford–Red Bull y el regreso de Honda a tiempo completo.

🧩 Lo que realmente quedó aprobado en el reglamento

Del debate político y técnico entre FIA, FOM y motoristas surgió un reglamento que conserva la filosofía original, pero ajusta algunos extremos. Lo confirmado para 2026 es:

V6 1.6 turbo: se mantiene el motor de combustión actual como núcleo del sistema, pero con menor aporte relativo de potencia respecto a hoy.

MGU-K reforzado: la parte eléctrica triplica su capacidad respecto a la generación vigente, con un máximo regulado en torno a 350 kW y un reparto objetivo cercano al 50/50 entre ICE e híbrido, aunque en la práctica el uso por vuelta será más complejo y dependiente del mapa y del circuito (aquí hay un posible desajuste entre el “50/50” teórico y el porcentaje real de tracción eléctrica utilizable).

Límite de energía por vuelta: la cantidad de energía eléctrica que puede desplegarse y recuperarse por giro está acotada, lo que refuerza el rol de la gestión estratégica del estado de carga y del software de control.

Adiós MGU-H: la unidad que recuperaba energía de los gases de escape se elimina definitivamente, reduciendo complejidad y costes a cambio de un turbo menos “domesticado” y una mayor dependencia del MGU-K en fases críticas.

Combustible 100% sostenible obligatorio: todos los componentes del combustible deberán ser sostenibles y su balance de gases de efecto invernadero alineado con los estándares más estrictos fijados en el reglamento.

Homologación congelada 2026–2030: las unidades de potencia quedarán esencialmente congeladas, con un sistema de ayudas (ADU/ADUO) diseñado para asistir a los motoristas que queden claramente retrasados en potencia térmica, evitando brechas estructurales.

El reglamento limita potencias y energías, y el porcentaje efectivo de tracción eléctrica puede ser muy inferior según circuito y gestión, algo reconocido por varios análisis técnicos independientes.

🔋 Cómo funcionará el nuevo sistema híbrido en pista

El objetivo declarado es que los tiempos de vuelta no se disparen al alza respecto a 2025, pese a los cambios en aerodinámica y en el mapa de potencia. Sin embargo, la forma de llegar a esa performance será distinta: menos potencia térmica constante, más dependencia de picos eléctricos gestionados con precisión casi milimétrica.

En términos prácticos:

El motor de combustión entrega una potencia máxima menor que la actual, pero el sistema híbrido compensa con despliegues eléctricos más agresivos y frecuentes.

El MGU-K pasa a ser el verdadero “regulador” del ritmo: la ventana de energía disponible por vuelta, la curva de potencia en función de la velocidad y el modo en que se arma el despliegue definirán tanto la velocidad punta como la capacidad de contraatacar.

🔊 El sonido del V6 híbrido 2026

Al conservarse la arquitectura V6 1.6 turbo, el timbre básico no se acercará a la era V10 ni V8, pero sí habrá matices acústicos nuevos. La desaparición del MGU-H implica otra manera de controlar el turbo, lo que puede traducirse en variaciones de soplado, tiempos de respuesta y pequeños cambios en el “rugido” al acelerar y levantar.

También entran en juego mapas de motor y mezclas adaptados al combustible sostenible, que puede modificar la manera en que el motor quema y, por extensión, el carácter del sonido. No se espera un cambio radical, pero los aficionados más sensibles al audio detectarán diferencias respecto al ciclo actual, especialmente en fases de recuperación y corte.

🏎️ Impacto en la conducción y en el estilo de pilotaje

Desde la perspectiva del piloto, el nuevo sistema trasladará más responsabilidad a la gestión de la energía y a la lectura táctica de la vuelta. Con más par eléctrico disponible a la salida de curva, el auto tendrá un empuje más contundente en baja y media velocidad, pero a costa de una gestión más fina del pedal y del estado de carga.

Sin MGU-H, el turbo probablemente sea más “vivo” en ciertas fases, lo que puede hacer el coche más nervioso en transiciones, especialmente cuando el despliegue eléctrico y la carga aerodinámica no están alineados. El piloto ya no solo balanceará neumáticos y combustible: deberá decidir dónde gastar energía híbrida para defender, atacar o preparar un sobrepaso, en un contexto donde el sistema de “manual override” del MGU-K sustituirá gradualmente el rol del DRS.

♻️ El rol del combustible 100% sostenible

El combustible no es un simple detalle regulatorio: es el segundo eje del cambio junto al reparto de potencia. A partir de 2026, la F1 usará combustibles totalmente sostenibles, con carbono neutro en el ciclo, provenientes de fuentes no fósiles como residuos municipales, biomasa avanzada o procesos sintéticos.

En términos de rendimiento, la FIA y los proveedores persiguen prestaciones comparables a las actuales, aunque el desarrollo inicial puede obligar a ajustar mapas de encendido, compresión y estrategias de mezcla. Para la industria, el campeonato funciona como banco de pruebas de combustibles “drop-in” aplicables a flotas existentes, un punto clave si se quiere descarbonizar el parque automotor que seguirá utilizando motores térmicos.

El equilibrio final será resultado de un paquete completo (combustible, hardware, mapas, aerodinámica) y no únicamente del carburante.

🖥️ Lo que adelantan los simuladores y la visión de los pilotos

Los primeros comentarios que han trascendido desde simuladores de equipos como Williams describen una curva de adaptación muy marcada: del rechazo inicial (“esto es horrible”) a una percepción más matizada, donde el nuevo sistema se vuelve interesante al descubrir su margen de explotación estratégica. Esa evolución en el feedback encaja con un entorno en el que la carga de trabajo del piloto aumenta, no disminuye.

En el simulador, los pilotos perciben que ya no basta con “fondo” en recta: el punto diferencial será saber cuándo cargar y cuándo vaciar la batería para maximizar el empuje eléctrico. El software, la integración chasis–PU y la inteligencia en cabina —tanto del piloto como del muro— pesarán más que nunca en la sensación de auto y en la capacidad de generar oportunidades claras de adelantamiento.

🏁 Más que “motores más eléctricos”: un cambio de paradigma competitivo

Reducir los motores 2026 a la etiqueta de “más eléctricos” se queda corto ante la magnitud del cambio. La clave está en cómo se genera, almacena, despliega y recupera la energía durante la vuelta, y cómo esa lógica condiciona el diseño del auto, las estrategias de carrera y el margen de maniobra del piloto en lucha cuerpo a cuerpo.

Hay incertidumbre, ruido y cifras parciales circulando, pero el punto común es que nadie tiene aún la foto definitiva del rendimiento real ni de los equilibrios entre motoristas. Lo que sí parece claro es que 2026 no solo reconfigura la unidad de potencia: redefine la forma de correr un Fórmula 1, con un campeonato donde la gestión de energía pasará a ser tan determinante como la gestión de neumáticos en la era híbrida actual. 🚗🔧

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FOTOS: FIA